El Real Madrid tiene desde esta noche un problema más gracias a Alessandro Del Piero, que sacó su vieja linterna para alumbar con dos golazos la flaqueza de los blancos. El público del Bernabéu le despidió con aplausos para reconocer sus méritos como verdugo de una víctima que llegaba al partido con síntomas negativos y se marcha a casa con un cuadro preocupante, pendiente de evolución. Quería el Real Madrid devolvérsela a la Juve tras la derrota en Turín pero la Vecchia Signora se plantó en territorio blanco con todos sus guardaespaldas para salir indemne una vez más.
Las cosas comenzaron a ir mal para los blancos antes del pitido inicial con la lesión de Robben en el calentamiento. La baja de última hora del 'hombre de cristal' concedió una oportunidad a Drenthe que el holandés desaprovechó. Saltó al terreno de juego nervioso y el resultado fueron varios centros pasados y constantes imprecisiones por precipitación. Todo lo contrario a la Juve, que no se alteró tras el arranque intimidatorio de los blancos en busca de un gol tempranero.
No consiguió su propósito y se abocó al desastre tras permitir que la Juve se adelantase en el marcador. Marchionni abortó una entrega de Guti hacia Sneijder y el balón llegó a Del Piero, que avanzó hacia su objetivo mientras algunos rivales le miraban con atención. Casillas lo hacía con miedo sabiendo como se las gasta la estrella de la Juve, que ajustó el balón al poste con un remate 'made in Pinturicchio'.
Impotencia ante el muro juventino
El gol de la Juve desquició a un Real Madrid que entró en cortocircuito en el centro del campo. Guti no imaginaba, Diarra no cortaba y Sneijder no estaba. En esas condiciones, Raúl y Van Nistelrooy fueron dos naufragos. Tuvo que ser Sergio Ramos quien fallase la mejor ocasión para los blancos en todo el partido al rematar alto dentro del área pequeña un balón que debió ser gol. No le sale nada últimamente al sevillano, que sigue bajo la lupa de los más críticos con su juego.
El orden defensivo de la Juve echó cemento a la calidad individual de los blancos, carne de cañón para un equipo más italiano que los spaghettis. Drenthe se durmió en el control de un pase magistral de Guti y dejó sin remate a Van Nistelrooy, que esperaba el balón en el segundo palo para empatar al borde del tiempo reglamentario. Tras el descanso, apareció la figura del colegiado Pieter Vink como el duodécimo enemigo del Madrid en una noche aciaga. El holandés se inhibió en dos jugadas que podrían haber sido merecedoras de penalti tras sendos empujones a Van Nistelrooy y Raúl.
Sin embargo, no fue ninguna mano negra sino el propio Real Madrid quien se empujó definitivamente al abismo en el minuto 67. Falta peligrosa a favor de la Juve, que tiene en sus filas a un especialista llamado Del Piero. El fin de semana pasado lo comprobó la Roma y hoy le tocaba a los blancos, que colaboraron inestimablemente en el 0-2 al colocar mal la barrera Casillas. En dos semanas, el de Móstoles le ha visto tres veces la lengua al italiano.
Aplausos para Del Piero
Con veinte minutos por delante, al Real Madrid no le quedaron ni siquiera ánimos para intentar una de sus remontadas heroicas. La noche no tenía arreglo ni con Higuaín, ni con Van der Vaart, ni con Saviola. El pesimismo cundió por el césped y se extendió por el banquillo, el palco y la grada. El conjunto blanco no funciona y sigue perdiendo prestigio en su competición predilecta. Del Piero rozó el tercero antes de recibir una merecida ovación al ser sustituído. Quizá le estaban agradeciendo que reconociese los problemas que tiene el Real Madrid, por si Schuster no se ha dado cuenta.
miércoles 5 de noviembre de 2008
Juventus gana en la casa blanca
Etiquetas: Champions League
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